A solas con la naturaleza

‘Un año en los bosques’, de Sue Hubbell

En 1854, Henry David Thoreau publicó la experiencia de vivir durante dos años, dos meses y dos días en la cabaña construida por él mismo cercana al lago Waldem, un profundo lago originado por aguas de deshielo, cerca de Massachusetts. El título del libro: Life in the Woods . Thoreau quería comprender la naturaleza y liberarse de la esclavitud de la sociedad industrial. De eso hace más de cien años. Si viera cómo el hombre está maltratando la naturaleza, su refugio duraría mucho más tiempo, me temo. Emulando esa idea, Sue Hubbell (Kalamazoo, Michigan, 1935), que trabajaba como bibliotecaria en la univesidad, bióloga de formación y casada, escribió su experiencia también en los bosques (1983), y ahora se edita en España con traducción de Miguel Ros González: A Country Year : Living the Questions, traducido por Un año en los bosques.

La aventura la emprendió con su marido, pero, al poco de llegar, el hombre decidió abandonarla a ella y al proyecto. Al principio del libro nos narra su cabaña donde hay tres ventanales que van del suelo al techo. Comienza la primavera. La mujer sola se sienta en un sillón de cuero marrón durante el ocaso, en las tardes de invierno, a observar los pájaros posados en el comedero.

En el libro nos informa de que lleva ya doce años viviendo sola en las montañas Ozarks, al sur de Missouri; que ha aprendido a llevar un negocio de apicultura y producción de miel, que es difícil la subsistencia pero la compensación es infinita. Quién no ha pensado alguna vez en retirarse a las montañas y pasar una larga temporada en una cabaña para sentir la naturaleza y olvidarse del ruido de la sociedad de consumo. Lo que hace la autora es mostrarnos todo lo que ve y mira, aquello que observa en un despliegue riquísimo de detalles en torno a la naturaleza.

En el lugar elegido, desde que los indios Osage fueron expulsados, nadie había vivido. La naturaleza no está domesticada, no pasan tuberías de agua ni llega la electricidad. Según el escritor J.M.G. Lé Clézio, lo que descubre, ante todo, es que no está segura de nada ni posee nada, y poco a poco irá modificando sus certezas. En el libro narra el extenuante trabajo de la miel, dieciocho millones de ab9788416544165ejas, ella cosecha y almacena toneladas del dulce alimento. Son las abejas las que hacen ser a la narradora quien es, observarlas es una lección de vida y ética, mediante su fuerza y armonía que sustituye la sociedad humana que dejó.

El libro nos adentrará en episodios conmovedores como los sonidos y la invasión de las ranas alrededor y en las paredes de su cabaña, algo que aparentemente es repugnante ella logra revestirlo de un acontecimiento maravilloso –que lo es-. Cada especie desempeña un papel en la armonía del mundo. Nos asomamos a lugares que no conocemos con lentes de aumento, sorprende saber, por ejemplo, que los ácaros viven en los oídos de las polillas, que se establecen relaciones solidarias en entornos solitarios, no solo con los miles de ojos que laten despiertos, sino con los habitantes desperdigados. Poco a poco, cuando acabas de leer el libro, te das cuenta de que algo te falta: el mundo poblado que nos muestra Sue Hubbell.

La fuente:http://www.diariocordoba.com/