Senderismo accesible y sin barreras en la Sierra de Madrid

¿Está preparada la Sierra de Madrid para practicar senderismo accesible? En total, existen 37 kilómetros pertenecientes a sendas y vías pecuarias, preparadas para personas con algún tipo de discapacidad. Pero no es suficiente, aseguran desde algunos colectivos que luchan por conseguir más igualdad en el medio natural. Diversas asociaciones trabajan a diario para proporcionar otras alternativas que permitan disfrutar a todos por igual del senderismo en la naturaleza.

De norte a sur, de este a oeste, en vías verdes, caminos, cañadas y vías pecuarias. En la Comunidad de Madrid existe una red de sendas que recorren los rincones y espacios naturales y que permiten a los aficionados al senderismo disfrutar de la belleza de los paisajes, hacer ejercicio al aire libre y eliminar el estrés acumulado que en ocasiones, implica vivir en una gran ciudad como es Madrid.

Desde hace unos años atrás, la práctica senderista se ha convertido en cita obligada en los calendarios de decenas de personas que andando o en bicicleta recorren la naturaleza. Pero, ¿están adaptadas a las personas con algún tipo de discapacidad?. Solo 37 kilómetros distribuidos en distintos tramos de sendas o vías pecuarias configuran los recorridos viables para el desplazamiento de estos colectivos habilitados por el Gobierno Regional. “Parece que vas a terminar agotado pero en realidad son tramos muy cortos. Al final, si quieres disfrutar de la naturaleza tienes que hacer estos recorridos mil veces y termina aburriendo”, cuenta Javier Font, presidente de Famma, la Federación de asociaciones de personas con discapacidad. Existe “cierta carencia en esta materia”, añade.

Desde la Federación trabajan para conseguir la integración,cada vez mayor, al medio natural. “Creo que es más sencillo que hacerlo en un medio urbano”, considera. Solo hace falta “contar con la gente que tiene problemas” y adaptar algunos espacios en aquellos lugares que la 1466491375_ec169887-c10a-4875-aab3-468dbd39fdc8oreografía del terreno lo permite. “Si vas a visualizar algún animal, la instalación debe estar a la altura adecuada de las personas con movilidad reducida o que la zona por donde circulemos con la silla no tenga irregularidades”, pone como ejemplo Font.

En algunos rincones de la Sierra se han desarrollado actuaciones encaminadas a mejorar la accesibilidad en el medio natural, eliminando así las barreras que pudiesen exisitir tanto para las personas que se desplazan en silla de ruedas como para aquellas que tienen deficiencias visuales. Entre las vías adaptadas para personas con discapacidad visual, se encuentra la Senda Botánica Laguna de El Salmoral, en Prádena del Rincón; la Senda Verde Dehesa de Navalquejigo, en Fresnedillas de la Oliva, o la Senda Verde las Lagunillas, en Chapinería. Además, también cuentan con el tramo de 1,8 kilómetros de la laguna de El Campillo. Este colectivo también cuenta con una vía pecuaria entre Lozoya y El Paular, en Rascafría. Estas sendas discurren por trazados accesibles y disponen de algún tipo de equipamiento interpretativo adaptado que les permite conocer el paisaje y la cultura de esos espacios.

La senda de Soto Bayona y los cortados de Titulcia, de la que está adaptado un tramo de unos 700 metros, en el municipio de Titulcia, es otra alternativa para las personas con discapacidad motriz, visual e intelectual para disfrutar del Parque Regional del Sureste. Dispone de planos en relieve y con lectura a través de braille, un observatorio de aves junto al río Jarama con ventanas de observación a dos alturas, de forma que pueda disfrutarse de pie y en silla de ruedas. Así, pueden observarse las aves acuáticas y vegetación de ribera, además de los cortados yesíferos excavados por la acción fluvial del río.

En algunos rincones de la Sierra de Madrid, se han desarrollado en los últimos años actuaciones dirigidas a mejorar esta accesibilidad. Calzadas romanas, caminos medievales e históricos o las vías naturales ofrecen posibles trazados accesibles para todos. “Conseguir un senderismo para todos”, así definen su trabajo Pilar y Lucía en Valle Melojo, un proyecto en el entorno de la sierra de Guadarrama encaminado a la educación, formación y turismo accesible. “Nos adaptamos a las condiciones de cada persona. Cuando se desplazan en silla de ruedas, tenemos que adaptar a las rutas preparadas para ello”, apunta Pilar González. La senda de Redueña es un buen ejemplo de ello. Este camino de Isabel II ha adecuado su pavimento para que las sillas de ruedas pasen sin dificultad y dispone de paneles explicativos en relieve y en lenguaje Braille. Dos kilómetros de ida y dos de vuelta que pretende familiarizar al visitante con el bosque mediterráneo y sus moradores.

Desde Valle Melojo completan las rutas con formación, cursos y talleres para reforzar los senderos escogidos. “Que no se quede solo en hacer una ruta accesible. Queremos que se conozca la importancia de estas iniciativas en en la naturaleza”, explica. Ambas profesionales conocen bien el medio rural. Su experiencia en centros de educación ambiental a lo largo de 20 años les ha llevado a diseñar acciones que han denominado “sin barreras”. Y aunque llevan apenas un año con este interesante proyecto dentro del paisaje vegetal de la Sierra de Guadarrama, se conocen bien la zona. Insisten en que la accesibilidad no debe quedarse solo en el medio rural, “hay pueblos como el Berrueco con rutas urbanas estupendas”, agrega.

En el entorno de la Sierra de Guadarrama, también se habilitarán a lo largo de este año, sendas para que las personas con discapacidad puedan disfrutar del Parque Nacional. El Gobierno regional, en colaboración con el Comité Español de Representantes de Personas con discapacidad (CERMI), va a elaborar guías y folletos de lectura fácil adaptados para personas con problemas de comprensión lectora. Además, se van a instalar paneles táctiles en distintos puntos de las entradas y lugares más visitados del Parque, con el objetivo de hacer accesible toda la información sobre el entorno a las personas con discapacidad visual. Otra de las iniciativas que se pondrá en marcha a lo largo de este año y de la que se dio cuenta en la reunión del Patronato del Parque Nacional de la sierra de Guadarrama es la de habilitar sendas con recorridos específicos y perfectamente preparados para que los puedan disfrutar las personas con movilidad reducida. De cara a 2016, el Gobierno regional invertirá más de 300.000 euros para desarrollar y poner en marcha todas estas iniciativas de accesibilidad.

  • Una silla para subir montañas

El Valle de Lozoya, entre las montañas de Cuerda Larga y el cordal del Peñalara, se ha convertido en uno de los espacios más solicitados por las personas con algún tipo de discapacidad. Allí, el senderismo es para todos y la naturaleza no es un obstáculo para poder ascender montañas o recorrer senderos que discurren al lado de embalses que de otra manera serían inaccesibles. Los responsables de facilitar este contacto tan real con la naturaleza es la Asociación Roble Moreno. Con amplia experiencia en la conservación de los valores culturales y ambientales del Lozoya, hace cinco años adquirieron las Joëlette, unas sillas especiales todoterreno, inventada por el francés Joël Claudel, que pueden rodar por caminos y senderos llevadas por personal especializado. “Es un recurso estupendo para eliminar las barreras que existen en el medio natural, inaccesible para algunas personas”, cuenta Cristina Soto, responsable de la asociación que cuenta además con varias escuelas de montaña, en las que los más jóvenes, desde los 4 a los 12 años, toman contacto con la montaña aprendiendo a respetar en medio ambiente.

“Hay que saber utilizar bien la silla”, reconoce. Esta es la razón por la que desde el colectivo han puesto en marcha cursos y talleres dirigidos a conocer este recurso y cómo utilizarlo. “Pueden llevar también la silla familiares o amigos y tan solo hay que alquilarla reduciendo el precio de los porteadores”. Porque aunque parece sencillo, la silla implica una serie de conocimientos para poder desplazarla. Necesita dos personas, una tira de la silla y otra va en la parte trasera, mientras que el viajero va situado justo encima de la rueda. Además, no solo las personas con movilidad reducida pueden disfrutar de este vehículo, aquellos con discapacidad visual también pueden aprender el manejo de barra guía (herramienta para guiar en la montaña a personas ciegas). Y el precio, detalla, no es asequible, razón por la cual este recurso no es sencillo encontrarlo en otros puntos de la sierra. “Es un invento muy caro para traerlo y eso que se utiliza en trabajo de rescates e lugares inaccesibles”.

Una manera para vivir y disfrutar de la naturaleza y de entornos tan espectaculares como laLaguna de Peñalara, la Peña del Cuervo y la Horizontal en el Valle del Lozoya. La senda natural hacia el Puerto de Canencia, la subida al Nevero e incluso el camino natural del Lozoya que une varios pueblos también han sido transitados con la ayuda de esta silla.

La fuente:http://www.madridiario.es/