La Noche en Blanco llena Zaragoza de música, arte, espectáculos escénicos y visitas guiadas.

Museos privados y públicos ofrecen actos culturales y alargan su horario en busca de captar nuevo público.Música, entradas gratuitas y visitas guiadas constituyen el plato principal del menú cultural que Zaragoza ofrece hoy a sus habitantes en una nueva edición de la Noche en Blanco (la sexta en la capital aragonesa). Un menú con muchos más platos, porque se puede desde disfrutar de unas impagables vistas nocturnas de la ciudad tras subir al ascensor de la torre del Pilar, hasta, siguiendo el símil gastronómico, paladear una cena especial con música barroca en directo en el restaurante Novodabo.

Más de 100.000 personas participaron el año pasado en las actividades programadas por instituciones y museos públicos y privados de la ciudad, la mayoría de los cuales ofrece entrada gratuita a sus colecciones permanentes y exposiciones temporales (la Lonja, Museo Gargallo…), y alarga su horario de apertura hasta la medianoche.

La iniciativa, nacida en París en 2002, se ha extendido rápidamente por todo _DSC0053copia_87d39d4del mundo gracias a que está cimentada en tres pilares básicos: gratuidad, ciudadanía y vanguardia. Y es que lo que se busca es acercar la creación artística –al principio se centraba en lo contemporáneo, pero se ha acabado por globalizar– a los ciudadanos. Se ansía generar nuevos públicos. Pero, ¿se consigue?
“Creo que sí, y que es una iniciativa muy interesante y con grandes resultados –apunta Almudena Domínguez, directora de un máster en museos y tutora de proyectos museográficos–. La Noche en Blanco busca llegar al público que habitualmente no se acerca a los centros culturales, porque les tiene un respeto desmedido, y si el día sale con buen tiempo mucha gente se echa a la calle y disfruta de un sinfín de actividades. Es una forma de que estas instituciones conecten con personas que, de otro modo, no atenderían a su programación”.

Para esta especialista, que la Noche en Blanco se celebre en la cercanía del Día de los Museos o el Día de la Música “no constituye un problema. No hay saturación”. Sí, en cambio, lo es el hecho de que “en un momento de crisis económica como el actual, la mayoría de la oferta está saliendo adelante gracias al esfuerzo de los museólogos y del personal propio de cada museo. Si las instituciones dedicaran más presupuesto a la cultura se podrían hacer más acercamientos de este tipo. La Tate Modern de Londres, por ejemplo, ha cerrado sus puertas un día entero para dedicárselo a los escolares. Sin esperar a una conmemoración especial”.

Con imaginación y voluntarismo la Noche en Blanco ya está de nuevo aquí. A ella se han sumado, con programación propia, salas como La Lata de Bombillas, El Corazón Verde, La Campana de los Perdidos o El Sótano Mágico; y empresas como Gozarte, que ofrece visitas guiadas o teatralizadas en la plaza de la Magdalena, estatua de Augusto, Aljafería, plaza del Pilar, plaza de Aragón… Resulta imposible no encontrar un señuelo cultural para disfrutar esta noche.

La fuente:http://www.heraldo.es/