Los alojamientos rurales andaluces reciben entre el 12 y el 15% de visitantes extranjeros, un dato «llamativo» en un sector en el que predomina el consumo interno, sobre todo de la propia comunidad

Los datos avalan la teoría de que el turismo rural es de consumo interno. Sin embargo, Andalucía, Cataluña y Navarra están abriendo brecha para convertirse en destinos de turistas extranjeros, algunos atraídos por el segmento de sol y playa pero que ahora apuestan por otro tipo de alojamientos o que prefieren completar sus estancias con otras actividades. Y, aunque resulte contradictorio, según se expuso en la tercera edición de Coetur (Congreso Europeo de Turismo Rural), que se celebró en el Valle de Lecrín (Granada), la mejor forma de llegar a estos visitantes es a través de las agencias de viajes tradicionales.

Sólo un 6,8 por ciento de los propietarios de alojamientos rurales señalan recibir mayoría de clientes internacionales. Si bien, de acuerdo con los datos del informe del Observatorio del Turismo Rural que elabora el portal Escapadarural.com a partir de la información que le facilitan sus socios –a nivel nacional han respondido a la encuesta 15.175 viajeros y 2.859 propietarios, de los que 382 eran andaluces y 1.631 turistas que habían optado por alojamientos en Andalucía–, en la comunidad, así como en Cataluña y Navarra, este porcentaje se duplica, situándose entre el 12 y el 15 por ciento, sólo mejorado por las islas: tanto en Baleares como en Canarias superan el 15 por ciento.

«Es relativamente novedoso que se reciban estos extranjeros puesto que el turismo rural es sobre todo de consumo interno: nacionales y, especialmente, de la propia comunidad autónoma. Por lo que el dato andaluz resulta muy interesante: es el segundo receptor de viajeros que provienen del extranjero», subraya Ana Alonso, directora de Comunicación de Escapada Rural. De momento, estos turistas son, en su mayoría, de la Unión Europea. El 29 por ciento procede de Francia, el 23 por ciento, de Holanda; el 21 por ciento, de Alemania; el 20 por ciento, de Inglaterra, y el 7 por ciento restante se lo reparten entre varios países.

¿Qué se puede hacer para atraer a los turistas internacionales? Pese a que la mayoría de las reservas para los alojamientos rurales se hacen a través de internet, y entre la generación millenials (menores de 34 años, con presupuestos más reducidos y que hacen la reserva directamente desde sus dispositivos móviles) alcanza hasta el 48,9 por ciento, los expertos recomiendan para estos casos recurrir las agencias de viajes tradicionales. «Podría ser más efectivo, tendría más fuerza. De hecho, aconsejan traLos guiris se hacen ruraleser al agente de viaje a la casa para que viva la experiencia que deben recomendar», apunta Ana Alonso apoyándose en la intervención de Klaus Ehrlich, secretario general de Eurogites (Federación Europea de Turismo Rural), que en su intervención en Coetur puso de manifiesto «cómo los canales de venta tradicionales siguen teniendo un peso específico en la atracción de viajeros extranjeros».

Precisamente, entre los millenials, Andalucía es el segundo destino, con el 14,3 por cierto de las reservas, sólo por detrás de Cataluña, con el 17 por ciento, y seguidas de Castilla y León con un 13,3 por ciento.

Aunque la marca Andalucía, que acaba de cumplir una década de promoción del turismo andaluz, no hace campañas específicas para un destino dentro de la comunidad, el jefe de la Oficina de Planificación Turística de la Consejería de Turismo y Deportes, Ignacio González, considera que esta acción conjunta también ha beneficiado al turismo rural: «Es mucho mejor una sola marca, reconocible en el mercado internacional y nacional, que 15 minimarcas y mostrar la diversidad de Andalucía que algo muy concreto. Así, la marca muestra playa, nieve, monumentos, turismo interior y turismo rural».

Para González, como también señala Ana Alonso a la luz del informe del Observatorio del Turismo Rural, el sector adolece especialmente de la falta de «cohesión». Aunque el turismo rural se puede dar tanto en el interior como en el litoral, «el empresariado está difuminado, por lo que habría que fomentar asociaciones o clubes de turismo rural». En España, el 42,7 por ciento de los propietarios pertenece a alguna asociación, un porcentaje que en Andalucía cae hasta el 30,4 por ciento, con lo que una amplia mayoría no está integrada en ningún colectivo que les permita aunar esfuerzos.

Además, apunta Alonso, el asociacionismo está mal enfocado: «En lugar de reclamarle el contacto con las administraciones u otro tipo de reivindicaciones, los asociados esperan que sirva como un canal de venta». De hecho, el 22,8 por ciento espera que la asociación atraiga y gestione reservas; el 19,8 por ciento le encomienda labores de representación y defensa; el 15,6, asesoramiento laboral, fiscal y marketing; el 15,2 busca información del sector; el 14,1 por ciento, un lobby de presión, y el 12,5, formación.

En cualquier caso, el jefe de la Oficina de Planificación Turística de Andalucía anima a todos los propietarios a «implantar las nuevas tecnologías» como mejor forma de contactar con los clientes en un segmento que «ha crecido mucho en los últimos años, en el que se ha ampliado también las infraestructuras hoteleras y en el que los turistas buscan diversificar, otros destinos más allá de la oferta de la playa en Andalucía».

La directora de Comunicación de Escapada Rural añade, además, como retos del sector mejorar la relación público-privada, toda vez que «la Administración pide que los empresarios tomen la iniciativa, que sean más proactivos», y la necesidad de «establecer una política de precios, en la que los propietarios valoren todos los gastos, desde la publicidad hasta el consumo del agua, utilizando criterios para profesionalizar el sector». De hecho, según el informe del Observatorio, elaborado con los datos de 2015, durante el último año el 58,8 por ciento de los propietarios no varió el precio del alojamiento; el 10,9 por ciento optó por incrementarlo (fundamentalmente en Murcia, Galicia y Cataluña) y un 30,3 por ciento, en el que se incluye Andalucía junto a Madrid y Castilla La Mancha, lo bajó. Para esta asociación, «los precios a la baja son una mala política».

La fuente:http://elcorreoweb.es/