La tauromaquia ¿es ecología o es tortura?

Toro

Los taurinos empiezan a movilizarse ante el creciente desinterés (y sobre todo rechazo) que la antaño denominada fiesta nacional provoca en el respetable. Lo hacen apostando por el arte, a través de una exposición que hasta el próximo 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, podrá verse en la plaza de toros de Las Ventas.

Titulada “La Tauromaquia es ecología”, está organizada por la empresa Taurodelta y laFundación Toro de Lidia y cuenta con fotografías de Gorka Azpilicueta y Arsenio Ramírez.

En ellas se presentan seis argumentos protaurinos sobre la influencia que esta actividad ganadera tiene en el medio ambiente. A ellos yo enfrento seis argumentos de los antitaurinos que rechazan frontalmente tal supuesto beneficio.

Éstos son los seis argumentos protaurinos:

  1. Raza bovina más antigua del mundo. La documentación histórica sobre la procedencia de las ganaderías permite trazar el origen del ganado de lidia en los siglos XVI-XVIII.
  2. Joya del patrimonio genético español. Analizadas las ganaderías por encastes, se observa que el grado de diferenciación genética es muy superior al que hay entre las razas bovinas europeas, por lo que la raza de lidia debería ser considerada como raza de razas.
  3. Guardián de la dehesa ibérica. La cría del toro de lidia ocupa más de 500.000 hectáreas de dehesa y es el mejor protector de la dehesa ibérica al convivir en equilibrio y armonía con la flora y fauna autóctonas.
  4. Crianza sostenible. Las dehesas de toros de lidia se localizan principalmente en sierra o monte, zonas desfavorecidas de la Península Ibérica más agrestes y pobres, no aptas para el cultivo y amenazadas por la despoblación.
  5. Factor de fijación rural. Las ganaderías de lidia contribuyen a aumentar la población rural en zonas deprimidas, a través de la mejora de los salarios, por la necesidad de una mano de obra fija y cualificada.
  6. Patrimonio cultural material e inmaterial irreemplazable. La crianza del toro de lidia y sus usos tradicionales está declarada y protegida como Patrimonio Cultural.

Y estos son los seis argumentos antitaurinos, los míos y los de por suerte cada vez más gente:

  1. No es la raza más antigua del mundo. Sin ir más lejos, la sayaguesa, exclusiva de la comarca zamorana de Sayago, se ha podido demostrar por estrictos estudios genéticos que es la raza bovina más antigua de Europa, descendiente directo del uro (Bos taurus primigenius).
  2. No es una joya del patrimonio genético español. Tantos cruces durante tantos siglos buscando la bravura por encima de la morfología explican el actual cóctel genético “mil leches” de estos animales. No existe ninguna raza descrita como “toro de lidia” con caracteres morfológicos propios, tan sólo castas con un supuesto trapío, algo relacionado con el temperamento individual y no con la genética.
  3. No es guardián de la dehesa ibérica. Los propios taurinos confirman que tan sólo una de cada siete hectáreas de la dehesa de España gira en torno al toro bravo. Dicho de otra manera, seis de cada siete hectáreas de dehesa española gira en torno a ganado manso de gran valor genético, gastronómico y cultural, razas autóctonas en grave peligro de extinción como la berrenda o la blanca cacereña, por no hablar de las excelencias del cerdo ibérico.
  4. No es la única crianza sostenible. Toda ganadería desarrollada en la dehesa ibérica lo podría ser, con indiferencia de su utilidad. En el caso del toro de lidia ésta no se presenta como “ecológica”, amparada por un consejo certificador oficial,  pues su interés es el toreo y no el consumo de la carne. Los toros de lidia pueden comer todos los piensos transgénicos que quieran.
  5. No es factor de fijación rural. Las ganaderías de lidia son una anécdota frente a las ganaderías tradicionales. Su especialización les hace además ser económicamente mucho menos competitivas. Los propios taurinos de la Fundación Toro de Lidia reconocen, a través de una nota de prensa, que las fincas de ganado manso tienen un valor comercial casi un 40% superior, pero que gracias al autoconsumo medioambiental [sic] y la revalorización ‘verde’ [¿?] de las fincas de bravo se compensa algo la balanza hacia los ganaderos de lidia.
  6. No es patrimonio cultural material e inmaterial irreemplazable. La tauromaquia es tortura. De nada sirve mantener a un animal en inmejorables condiciones de vida si luego se le mata durante un vergonzoso espectáculo público de sangre y dolor.

La fuente: http://blogs.20minutos.es/