“La bala de plata de la ganadería es faenar los machos en el umbral de exportación”

Una metáfora que despertó risas en toda la sala de convenciones del Dinosaurio Mall quizás fue la síntesis perfecta de la necesidad de aumentar el peso de faena de novillos como catapulta para reposicionar la ganadería de la mano de las exportaciones: “El mundo nos pide caballos y nosotros les ofrecemos ponys”.

La frase fue pronunciada por el analista de mercados ganaderos, Ignacio Iriarte. Precisamente, para Iriarte “la bala de plata de la ganadería argentina es matar los machos en el umbral de exportación”. Es decir, achicar la faena de novillitos, llevarlos a novillos y que sean pesados, en torno a los 450 kilos.

Recuperación lenta

El consultor sostuvo que esto es algo que ya está ocurriendo, y que se observa en la suba del precio mínimo de faena y en la retención de vientres, pero que igual va a llevar mucho tiempo arreglar el “legado” del Kirchnerismo: siete millones menos de cabezas bovinas.

Según Iriarte, Argentina perdió la mitad de sus novillos y eso es lo que hay que recuperar. Desde su punto de vista, no es un objetivo lejano aunque el problema es que el cambio de categoría –de novillito a novillo- es lento, fundamentalmente por el impacto que eso tiene en los precios para el consumo interno, que representa el 90 por ciento del mercado argentino y que está acostumbrado a consumir animales más livianos.

En este marco, sobre el mercado señaló que “está en su peor momento la exportación no arranca y el consumo interno está en los niveles más bajos desde la crisis de 2001”. De todos modos, destacó: “Aún en ese contexto, los consumidores no sacrifican el consumo por menos de 55 o 56 kilos por año”. Y las oportunidades, insistió Iriarte, están afuera: “A Argentina lo que le sobra es demanda”.

La fuente: www.agritotal.com